La Ciudad de México da un paso trascendental hacia la resiliencia hídrica con inversiones históricas de más de 1,570 millones de pesos, dirigidas a modernizar la infraestructura y prevenir inundaciones durante la temporada de lluvias. Mediante la activación del Plan Tlaloque y un nuevo protocolo de alertas, la capital refuerza su capacidad de respuesta ante eventos climáticos extremos. La estrategia integral incluye la eliminación progresiva del uso de pipas, la expansión de sistemas sustentables de abastecimiento y la promoción de la captación pluvial en municipios estratégicos, como Atizapán. Simultáneamente, se subraya la corresponsabilidad ciudadana en el manejo de residuos, factor clave para evitar obstrucciones y garantizar un sistema hídrico eficiente. A pesar de las recientes lluvias, la persistente baja en el nivel de las presas del Sistema Cutzamala subraya la necesidad de innovar y fortalecer la gobernanza en la gestión del agua, siguiendo los principios de la Alianza por el Agua en Abundancia para asegurar un futuro sustentable para la metrópoli.